viernes, 10 de agosto de 2012

Carta de las madres de directivos Econoinvest a la Conferencia Episcopal


Señores.       
Conferencia Episcopal Venezolana
Arzobispos y Obispos de Venezuela
Presente.-
Nosotras, las abajo firmando, ciudadanas venezolanas, católicas y mujeres de fe, acudimos hoy ante la máxima institución de la iglesia católica en Venezuela, para expresar nuestra más sincera preocupación ante la injusta detención de los directivos de Econoinvest. 
Nuestros hijos, Juan Carlos Carvallo, Miguel Osío, Ernesto Rangel y Herman Sifontes, permanecen detenidos desde el 24 de mayo de 2010 en Caracas. Actualmente, están recluidos en los sótanos de la Dirección de Inteligencia Militar, DIM. Fueron acusados de delitos que no han cometido. Son inocentes, así lo demuestra el simple hecho de que se les pretende aplicar una disposición legal que entró en vigencia posterior a la detención de los directivos en 2010.
Han pasado más de dos años y aun están ilegalmente presos. La conducta de ellos fue en todo momento de total corrección y apego a la ley. A pesar de esto, no se les ha otorgado la posibilidad de ser juzgados en libertad. Recientemente, el pasado 12 de julio, luego de dos años, finalmente se dio inicio al juicio oral y público. Hasta la fecha van 7 audiencias, todas, aun con nuestros hijos detenidos destacar, que poco antes del inicio del juicio, la comisión de DDHH de la ONU declaró arbitraria la detención de los directivos de Econoinvest y solicitó que fuesen juzgados en libertad y se les resalta el daño causado.
La decisión fue emanada del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria, un órgano de Procedimientos Especiales de Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, Suiza. Sin embargo, tal solicitud fue ignorada y lejos de colocarlos en libertad, se decidió prorrogar la detención por dos años más sin ningún tipo de justificación incertidumbre sobre el futuro de nuestros hijos, injustamente detenidos, es el estímulo para presentar estas líneas.
La plegaria surge desde nuestros corazones de devotas católicas. No sólo padecemos junto a nuestros familiares el dolor de su reclusión, sino el efecto nocivo y traumático que esta injusticia ha provocado en el seno de nuestras  familias. Esta triste experiencia dejará huellas y traumas irrecuperables.
Ellos son padres, llevan más de dos años sin poder participar activos en el desarrollo, crecimiento y bienestar de sus hogares. Todos tienen familias sólidas y hermosas, donde no falta el amor, pero sí la libertad. Son incontables las noches que nuestros nietos se han ido a la cama sin el beso de buenas noches de sus padres. Mantenemos nuestra Fe, la oración constante nos da fuerzas para soportar la espera. Queremos a nuestros hijos de regreso en sus hogares.
Deseamos construir una sociedad nueva, pero para ello, debemos pensar en sembrar la semilla del entendimiento. Todos podemos vivir nuestros sueños sin necesidad de herirnos.
Apelamos a la benevolencia de nuestra Santa Iglesia Católica, a fin de que ustedes, Arzobispos y Obispos de Venezuela, interceda con sus buenos oficios en favor de la liberación de nuestros familiares. Le pedimos a Dios que siempre les acompañe y oriente en este difícil camino de ayuda al prójimo y oramos para que crezca la fe y esperanza de todas las mujeres de Venezuela y del mundo, que sufren los avatares de la injusticia.
Deseándoles un día maravilloso, se despiden de Ud. en la fe de Cristo, sus devotos siervas:
Scarlet Tovar, Lisbetht Villegas, Adnaloy Zamora y Marianela Aguilera.